11 Feb

Notas de mujer

No hay comentarios Magazine Cuba Número 3, Sociedad

Hacía ya un tiempo que no soñaba… ya no se me dibujaban en la memoria cuerpos desnudos y no me despertaba con esa urgencia que hace cruzar las piernas. Ya los contornos lúdicos no se me aparecían en espejismos. Y estaba triste. De alguna manera María se las había arreglado para esconderse y desaparecer de mis fantasías.

11 Feb

Ojos de humo

No hay comentarios Magazine Cuba Número 3, Sociedad

La hicieron creer durante años que era como la Maga. Patanes, mentirosos, carroñeros, tipos que no habían leído a Cortázar, que no le habían mirado los ojos, pero que dirían cualquier cosa con tal de agarrarle el culo.

11 Feb

Amor tremendo

No hay comentarios Magazine Cuba Número 3, Sociedad

Una señora nos pasa por el lado contándole a una amiga que el compañero de trabajo de su marido se ha enamorado de él. Parece bastante molesta. -¡Tú sabes cómo es el amor de maricón! Como la otra quiere detalles, la señora explica.

11 Feb

La comida entra por…

1 comentario Magazine Cuba Número 3, Sociedad

Yo insisto en la importancia de la nutrición adecuada, y él se burla: “Tú y tus cosas”- susurra en mi oído mientras atraviesa mis senos con su pertinaz y elocuente mirada. Entonces decidí cambiar de táctica: !y créanme! !Dá resultados!

10 Feb

Hambre de ti

No hay comentarios Magazine Cuba Entretenimiento, Número 3

Tengo hambre de besos, de canciones, de historias
De esas horas valientes que desafían al tiempo
De espíritus con magia, y azúcares de glorias
Endulzando mi cuerpo sin perder un momento.

10 Feb

Magic Mike… XXL

No hay comentarios Magazine Cuba Número 3, Sociedad

Olvídense de la trama… si me preguntan de qué iba la película, les diré que de un grupo de tipos buenísimos que se movían espectacularmente. Porque eso sí, ¡qué manera de moverse la de esos hombres! ¡Qué ganas de meterme a la pantalla y lavar mi ropa interior en esos abdominales!

20 Abr

Una mujer desnuda y con violín

No hay comentarios Magazine Cuba Número 0, Sociedad

Un día le propuse a Ana hacerlo mientas ella tocaba el violín. El violín me dejaba cierto arrebato tierno y melancólico. Arrebato solo comparado con el que me produce en ciertos momentos delirantes el jazz o el soul. Ana estudiaba entonces segundo año en el conservatorio. Siempre he sido un adicto desmedido a las estudiantes de música.